No todas las personas parten del mismo punto cuando buscan empleo, quieren mejorar profesionalmente o deciden volver a estudiar.
La situación económica, el lugar de residencia, la edad, una discapacidad, las responsabilidades familiares, la falta de competencias digitales o una trayectoria profesional interrumpida pueden convertirse en barreras que dificulten el acceso a nuevas oportunidades.
Precisamente sobre estas diferencias pone el foco el Objetivo de Desarrollo Sostenible 10: Reducción de las desigualdades.
Este ODS forma parte de la Agenda 2030 de Naciones Unidas y persigue reducir las desigualdades dentro de los países y entre ellos. Entre sus metas se encuentra promover la inclusión social y económica de todas las personas y garantizar una mayor igualdad de oportunidades, independientemente de factores como la edad, el sexo, la discapacidad, el origen o la situación económica.
La desigualdad no es solamente económica
Cuando hablamos de desigualdad es habitual pensar primero en los ingresos.
Sin embargo, existen muchas otras formas de desigualdad.
No tener acceso a una determinada formación puede reducir las posibilidades de encontrar empleo.
No disponer de competencias digitales puede dificultar realizar trámites o acceder a determinados puestos.
Vivir lejos de los principales núcleos de actividad puede hacer más complicado desplazarse hasta un centro formativo.
Tener responsabilidades familiares puede limitar la disponibilidad para participar en determinados programas.
Una discapacidad puede generar barreras adicionales cuando los entornos, recursos o procesos no son suficientemente accesibles.
Por eso, Naciones Unidas señala que reducir las desigualdades requiere, entre otras medidas, invertir en educación, desarrollo de competencias, protección social e inclusión, prestando especial atención a las personas y colectivos que encuentran mayores dificultades.
Formación e igualdad de oportunidades
La formación no puede eliminar por sí sola todas las desigualdades.
Pero sí puede convertirse en una herramienta importante para ampliar oportunidades.
Adquirir una nueva cualificación puede permitir a una persona acceder a puestos que antes quedaban fuera de su alcance.
Actualizar conocimientos puede facilitar la reincorporación al mercado laboral.
Aprender nuevas herramientas digitales puede ayudar a adaptarse a los cambios de una profesión.
Obtener una acreditación profesional puede permitir demostrar formalmente determinadas competencias.
En todos estos casos, la formación actúa como un puente entre la situación actual de una persona y nuevas posibilidades profesionales.

Formación gratuita: eliminar una primera barrera
El coste puede ser una de las primeras dificultades para acceder a una formación.
Por eso, la existencia de programas formativos gratuitos o subvencionados tiene una importancia especial desde el punto de vista de la igualdad de oportunidades.
Cuando el acceso a una formación no depende directamente de la capacidad económica de la persona, se amplían las posibilidades de participación.
Esto resulta especialmente relevante para:
- Personas desempleadas.
- Trabajadores que necesitan actualizar sus competencias.
- Personas que quieren cambiar de sector profesional.
- Jóvenes que buscan su primera cualificación.
- Personas que regresan al mercado laboral después de un periodo de inactividad.
- Trabajadores afectados por cambios tecnológicos en su profesión.
La formación accesible económicamente permite que adquirir nuevas competencias no sea únicamente una posibilidad para quienes pueden asumir personalmente su coste.
La importancia de las ayudas complementarias
En ocasiones, que un curso sea gratuito no significa que todas las personas puedan acceder a él en igualdad de condiciones.
Puede existir otro tipo de gastos o dificultades.
Por ejemplo, desplazarse diariamente hasta el centro de formación.
Compatibilizar el curso con el cuidado de hijos u otras personas dependientes.
Adaptarse a determinadas necesidades derivadas de una discapacidad.
Por eso existen programas y convocatorias que pueden contemplar ayudas vinculadas a circunstancias como el transporte, la discapacidad o la conciliación, entre otras situaciones establecidas en cada convocatoria.
Estas medidas son importantes porque actúan sobre las barreras que existen alrededor de la propia formación.
El objetivo no consiste únicamente en ofrecer una plaza, sino en facilitar que las personas que cumplen los requisitos puedan realmente aprovecharla.
ODS 10 y discapacidad
Una de las metas del ODS 10 menciona expresamente la promoción de la inclusión independientemente de la existencia de una discapacidad.
La accesibilidad tiene, por tanto, una relación directa con la igualdad de oportunidades.
Y no debemos pensar únicamente en accesibilidad física.
También podemos hablar de:
- Accesibilidad de la información.
- Herramientas digitales comprensibles.
- Procesos administrativos sencillos.
- Adaptación de recursos.
- Entornos formativos inclusivos.
- Apoyos adecuados a diferentes necesidades.
Eliminar barreras permite que más personas puedan participar en condiciones de mayor igualdad.
La brecha digital también genera desigualdad
La digitalización ha creado enormes oportunidades, pero también nuevas diferencias.
Cada vez realizamos más actividades a través de Internet:
Buscamos empleo.
Enviamos currículos.
Realizamos trámites administrativos.
Accedemos a formación.
Utilizamos banca electrónica.
Nos comunicamos con empresas.
Trabajamos con plataformas digitales.
Por eso, una persona que carece de competencias digitales básicas puede encontrarse en una situación de desventaja.
La formación en herramientas digitales puede contribuir a reducir esa brecha y facilitar una mayor autonomía tanto en el ámbito laboral como en la vida cotidiana.
Edad y oportunidades profesionales
La edad también puede convertirse en una barrera.
Una persona puede necesitar cambiar de profesión después de muchos años trabajando en el mismo sector.
Otra puede haber perdido su empleo y descubrir que las herramientas utilizadas actualmente son muy diferentes a las que conocía.
También puede existir la percepción de que aprender nuevas competencias corresponde únicamente a las personas jóvenes.
Pero la formación debe poder acompañarnos durante toda la vida profesional.
Actualizarse, acreditar experiencia o adquirir conocimientos diferentes puede ser importante a cualquier edad.
La igualdad de oportunidades implica también que la posibilidad de seguir aprendiendo no desaparezca a medida que avanza nuestra trayectoria laboral.
Formación para cambiar de sector
Los cambios económicos y tecnológicos hacen que algunas profesiones evolucionen rápidamente.
Automatización.
Digitalización.
Inteligencia artificial.
Nuevas formas de producción.
Transición energética.
Telecomunicaciones.
Nuevos servicios.
Todo ello modifica el mercado de trabajo.
Cuando una persona pierde oportunidades en su sector tradicional, disponer de alternativas de formación puede facilitar una recualificación profesional.
Una persona puede pasar de un ámbito administrativo a uno tecnológico.
De un sector con pocas oportunidades a uno industrial.
O adquirir una especialización adicional dentro de su propia profesión.
La formación puede ayudar a que los cambios del mercado laboral no afecten únicamente de forma negativa a quienes tienen menos recursos para adaptarse.
Igualdad no significa que todas las personas necesiten lo mismo
Uno de los conceptos importantes cuando hablamos de reducción de desigualdades es entender que ofrecer exactamente lo mismo a todo el mundo no siempre garantiza las mismas oportunidades.
Algunas personas pueden necesitar apoyos adicionales.
Otras pueden necesitar flexibilidad.
O diferentes formas de acceder a la información.
Por eso la meta 10.3 del ODS 10 habla específicamente de garantizar la igualdad de oportunidades y reducir la desigualdad de resultados, combatiendo prácticas discriminatorias y promoviendo medidas adecuadas.
Aplicado al ámbito formativo, esto significa intentar identificar qué obstáculos pueden impedir que una persona acceda, continúe o finalice una formación.
Orientar también ayuda a reducir desigualdades
No todas las personas conocen las opciones formativas disponibles.
Certificados profesionales.
Cursos de especialización.
Teleformación.
Formación para trabajadores.
Programas para personas desempleadas.
Acreditación de competencias.
Itinerarios profesionales.
El sistema puede resultar complejo para alguien que lleva años alejado de la formación.
Por eso la orientación también desempeña un papel importante.
Ayudar a una persona a identificar qué conocimientos posee, qué formación necesita y qué alternativas se ajustan mejor a su objetivo profesional puede evitar decisiones equivocadas y facilitar itinerarios mucho más útiles.
De la formación al empleo
La reducción de desigualdades no termina cuando una persona obtiene un título.
El objetivo final debe ser ampliar sus oportunidades de participación social y económica.
Aquí aparece la conexión entre diferentes Objetivos de Desarrollo Sostenible.
El ODS 4, relacionado con la educación.
El ODS 8, centrado en el trabajo decente y el crecimiento económico.
Y el ODS 10, orientado a reducir desigualdades.
Formación, cualificación y empleo forman parte de un mismo recorrido.
Una sociedad con mayores oportunidades de aprendizaje tiene más herramientas para evitar que determinadas personas queden permanentemente fuera del mercado laboral.
Nuestra aportación desde la formación
Desde Grupo COS y Enseñarte Corrales entendemos que nuestra principal contribución a los Objetivos de Desarrollo Sostenible está vinculada precisamente a aquello que hacemos cada día: la formación.
Facilitar el acceso a programas formativos.
Informar sobre diferentes itinerarios.
Acompañar al alumnado.
Acercar la formación a las necesidades del mercado laboral.
Trabajar con diferentes modalidades formativas.
Orientar hacia nuevas cualificaciones.
Y ofrecer información sobre las ayudas disponibles cuando corresponda.
Son pequeñas acciones dentro de un objetivo mucho más amplio, pero ayudan a construir oportunidades.
Que el punto de partida no determine el futuro
Reducir las desigualdades no significa que todas las personas tengan la misma trayectoria.
Significa intentar que las circunstancias personales, económicas o sociales no se conviertan en obstáculos insuperables.
La formación puede ser uno de los mecanismos para conseguirlo.
Porque detrás de cada curso puede existir una persona que quiere volver al mercado laboral.
Alguien que necesita actualizarse.
Una persona que busca cambiar de profesión.
O simplemente alguien que necesita una oportunidad para demostrar de qué es capaz.
El ODS 10 nos recuerda precisamente eso: avanzar hacia una sociedad más sostenible también significa avanzar hacia una sociedad en la que existan más oportunidades para todos.
Y la formación puede ser uno de los primeros pasos para conseguirlo.
Enseñarte Corrales – Grupo COS
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