Hace apenas unos años, hablar de inteligencia artificial en una empresa podía sonar a tecnología reservada para grandes compañías o departamentos especializados.
Hoy la situación es muy diferente.
Herramientas capaces de generar textos, analizar documentos, organizar información, buscar clientes, traducir contenidos, crear imágenes o automatizar determinadas tareas están llegando a departamentos comerciales, administrativos, industriales y de recursos humanos.
La pregunta, por tanto, ya no es únicamente si las empresas utilizarán inteligencia artificial.
La cuestión es cómo aprenderemos a utilizarla correctamente.
Y aquí aparece uno de los grandes retos del mercado laboral actual: desarrollar las competencias necesarias para trabajar junto a estas nuevas herramientas.

La inteligencia artificial ya está llegando a las empresas de Cantabria
No tenemos que mirar únicamente a grandes compañías tecnológicas internacionales para encontrar ejemplos.
El pasado 6 de octubre de 2026, SODERCAN organizó en Santander un taller práctico sobre inteligencia artificial aplicada a la internacionalización empresarial dirigido a empresas cántabras.
Durante la jornada se abordaron aplicaciones relacionadas con la captación de clientes, el análisis de mercados, la elaboración de contenidos multilingües, la gestión documental y la automatización de tareas de seguimiento.
Y la tendencia continúa.
SODERCAN ha programado para el 25 de noviembre de 2026 una nueva jornada centrada específicamente en el uso de inteligencia artificial por parte de empresas exportadoras del sector agroindustrial.
La formación incluirá aplicaciones para investigación de mercados internacionales, identificación de clientes, preparación de ferias, marketing digital y comercio electrónico, además de cuestiones relacionadas con seguridad, privacidad y fiabilidad de la información.
Son ejemplos que demuestran que la inteligencia artificial está pasando progresivamente de la experimentación a la actividad empresarial cotidiana.
¿Para qué puede utilizar una empresa la inteligencia artificial?
Las posibilidades dependen enormemente del sector y del puesto de trabajo.
En un departamento comercial puede ayudar a organizar información sobre potenciales clientes.
En marketing puede utilizarse para generar primeras versiones de contenidos o analizar tendencias.
En administración puede facilitar la clasificación y resumen de documentos.
En atención al cliente puede ayudar a responder consultas frecuentes.
En recursos humanos puede contribuir a organizar información o preparar documentación.
En una empresa industrial puede participar en el análisis de datos, la detección de patrones o el apoyo a determinados procesos de mantenimiento y producción.
Algunas aplicaciones habituales son:
- Resumir documentos extensos.
- Organizar y clasificar información.
- Preparar borradores de correos y documentos.
- Analizar grandes cantidades de datos.
- Traducir contenidos.
- Buscar patrones.
- Automatizar tareas repetitivas.
- Preparar informes.
- Investigar mercados.
- Crear materiales comerciales.
- Facilitar determinadas tareas administrativas.
Pero utilizar estas herramientas correctamente requiere algo más que escribir una pregunta en una pantalla.
Saber utilizar IA no significa únicamente saber escribir prompts
Uno de los errores más frecuentes es pensar que la principal competencia relacionada con la inteligencia artificial consiste en aprender una colección de instrucciones o prompts.
Es útil saber comunicarse correctamente con una herramienta.
Pero no es suficiente.
Una persona que utiliza inteligencia artificial en un contexto profesional también debe saber:
Definir correctamente el problema.
Antes de pedir una respuesta debemos entender qué necesitamos realmente.
Proporcionar contexto.
Cuanta más información relevante tenga la herramienta, mejores podrán ser determinados resultados.
Comprobar las respuestas.
Los sistemas de inteligencia artificial pueden cometer errores o generar información incorrecta.
Interpretar los resultados.
Una respuesta aparentemente convincente no significa necesariamente que sea adecuada para nuestro caso.
Proteger la información.
No toda la documentación empresarial debe introducirse en cualquier herramienta.
Tomar la decisión final.
La responsabilidad profesional continúa correspondiendo a la persona.
En definitiva, la competencia más importante no será simplemente utilizar IA, sino saber cuándo utilizarla y cuándo no.
Pensamiento crítico: una competencia cada vez más importante
Paradójicamente, cuanto mejores sean las herramientas de inteligencia artificial, más importante será el pensamiento crítico.
Una respuesta puede estar perfectamente redactada y contener un dato incorrecto.
Un informe puede parecer profesional y partir de una interpretación equivocada.
Una traducción puede ser correcta gramaticalmente pero utilizar una terminología poco adecuada para determinado sector.
Por ello, quien utiliza estas herramientas necesita evaluar los resultados.
¿La información tiene sentido?
¿Podemos verificarla?
¿Procede de una fuente fiable?
¿Está actualizada?
¿Existen datos que contradigan la respuesta?
¿Podemos utilizarla en este contexto?
La IA puede ayudarnos a llegar antes a una respuesta.
Pero ir más rápido no sirve de mucho si vamos en la dirección equivocada.
Los datos siguen necesitando personas
Otro ámbito donde la inteligencia artificial está ganando importancia es el análisis de información.
Las empresas generan constantemente datos.
Ventas.
Clientes.
Producción.
Inventarios.
Costes.
Incidencias.
Resultados comerciales.
Consumos.
Tiempos.
La IA puede ayudar a detectar relaciones y patrones dentro de esos datos.
Pero conocer el negocio continúa siendo fundamental.
Un sistema puede detectar que las ventas han disminuido.
Una persona debe analizar por qué.
Puede identificar que una máquina produce menos piezas.
Un profesional debe estudiar si el origen está en una avería, una mala planificación, el material o cualquier otro factor.
La tecnología proporciona información.
El conocimiento profesional permite convertirla en decisiones.
La inteligencia artificial también cambia las tareas administrativas
Administración es probablemente uno de los ámbitos donde veremos una transformación especialmente visible.
Muchas tareas implican trabajar diariamente con documentación, correos electrónicos, hojas de cálculo, informes y formularios.
La inteligencia artificial puede ayudar a reducir parte del tiempo dedicado a tareas repetitivas.
Por ejemplo:
Preparar un primer borrador de un documento.
Resumir información.
Extraer determinados datos.
Clasificar documentación.
Generar estructuras para informes.
Preparar respuestas habituales.
Esto no significa necesariamente eliminar el trabajo administrativo.
Puede significar que el trabajo se desplace progresivamente hacia tareas que requieren mayor supervisión, análisis y toma de decisiones.
También está cambiando el trabajo comercial
En ventas e internacionalización encontramos igualmente múltiples aplicaciones.
La jornada organizada recientemente por SODERCAN abordó precisamente el uso de IA para identificar y contactar con potenciales clientes y distribuidores, analizar mercados o automatizar tareas relacionadas con la actividad internacional.
Un comercial puede utilizar estas herramientas para preparar una primera investigación sobre una empresa antes de una reunión.
O para organizar información sobre determinados mercados.
O para adaptar materiales a diferentes idiomas.
Pero sigue siendo necesario comprender al cliente.
Negociar.
Generar confianza.
Detectar necesidades.
Construir relaciones.
La tecnología puede ayudar en determinadas fases.
Las capacidades humanas continúan siendo esenciales en otras.
¿Y en la industria?
La inteligencia artificial también está entrando progresivamente en entornos industriales.
Una fábrica moderna puede generar miles de datos procedentes de máquinas, sistemas de producción y sensores.
Analizar esa información permite trabajar sobre ámbitos como:
- Control de calidad.
- Optimización de procesos.
- Mantenimiento.
- Consumo energético.
- Planificación.
- Detección de anomalías.
- Logística.
En mantenimiento predictivo, por ejemplo, determinados sistemas pueden analizar cambios en temperatura, vibraciones o comportamiento de una máquina para detectar posibles anomalías.
En producción, el análisis de datos puede ayudar a identificar cuellos de botella o desviaciones.
De nuevo, la IA se convierte en una herramienta que complementa los conocimientos técnicos.
Formación continua: una necesidad cada vez mayor
El avance de estas tecnologías genera una consecuencia clara.
Muchas personas tendrán que actualizar sus competencias.
No necesariamente para convertirse en especialistas en inteligencia artificial.
Sino para aprender a utilizar correctamente las herramientas relacionadas con su profesión.
Un administrativo necesitará unas competencias.
Un comercial, otras.
Un profesional industrial necesitará otras diferentes.
Un responsable de recursos humanos tendrá necesidades distintas.
Esto hace que la formación continua dentro de las empresas cobre todavía más importancia.
La formación no puede concentrarse únicamente al comienzo de nuestra trayectoria profesional.
Las herramientas cambian demasiado rápido.
Cantabria también está formando a sus profesionales en IA
La necesidad de actualizar conocimientos también puede observarse en la propia Administración regional.
El programa formativo de 2026 del Gobierno de Cantabria incluye formación específica en inteligencia artificial para personal con funciones administrativas.
Entre los contenidos aparecen inteligencia artificial generativa, normativa europea, utilización de herramientas como Copilot, procesamiento inteligente de documentos y aspectos relacionados con el uso responsable, la ética y la transparencia.
Es especialmente significativo que junto al manejo de las herramientas aparezcan cuestiones como ética, transparencia y uso responsable.
Porque utilizar bien la inteligencia artificial no consiste únicamente en saber qué botón pulsar.
Privacidad y seguridad
Uno de los conocimientos fundamentales será aprender a manejar correctamente la información.
Las empresas trabajan con:
Datos personales.
Información de clientes.
Contratos.
Precios.
Documentación interna.
Procesos propios.
Información financiera.
Datos laborales.
Introducir determinada información en herramientas externas sin valorar previamente sus condiciones puede generar riesgos.
Por eso cualquier estrategia empresarial de inteligencia artificial debería ir acompañada de formación sobre:
- Protección de datos.
- Seguridad.
- Confidencialidad.
- Propiedad intelectual.
- Verificación de información.
- Uso responsable.
Las propias jornadas empresariales que se están organizando en Cantabria ya están incorporando cuestiones relacionadas con privacidad, seguridad y fiabilidad.
Las competencias humanas no pierden importancia
Existe otra consecuencia interesante.
Cuanta más tecnología utilizamos, más valor pueden adquirir determinadas habilidades humanas.
Comunicación.
Creatividad.
Capacidad de adaptación.
Trabajo en equipo.
Pensamiento crítico.
Resolución de problemas.
Empatía.
Capacidad para tomar decisiones.
Una herramienta puede generar una propuesta.
Pero alguien tiene que decidir si esa propuesta responde realmente a las necesidades de un cliente.
Puede resumir un conflicto.
Pero no necesariamente resolverlo.
Puede generar información.
Pero no asumir la responsabilidad de una decisión profesional.
No se trata de competir contra la inteligencia artificial
Probablemente sea más útil cambiar la pregunta.
En lugar de preguntarnos:
“¿Puede la inteligencia artificial hacer mi trabajo?”
Podemos preguntarnos:
“¿Qué partes de mi trabajo puede ayudarme a hacer mejor?”
La segunda pregunta permite identificar tareas repetitivas, procesos que consumen demasiado tiempo y áreas donde una herramienta puede servir de apoyo.
Y permite concentrar el trabajo humano en aquello donde aporta mayor valor.
Formación laboral y adaptación profesional
Desde el punto de vista de la formación, este cambio supone un reto importante.
Los programas formativos tendrán que incorporar progresivamente nuevas herramientas y competencias digitales.
Pero sin olvidar los conocimientos fundamentales de cada profesión.
Un profesional de fabricación necesita entender la producción.
Un técnico de radiocomunicaciones necesita comprender los sistemas con los que trabaja.
Un administrativo necesita conocer los procesos administrativos.
La inteligencia artificial puede complementar esos conocimientos.
No sustituir la necesidad de adquirirlos.
Por eso la formación laboral en Cantabria seguirá teniendo un papel fundamental para ayudar tanto a personas desempleadas como a trabajadores y empresas a adaptarse a las nuevas necesidades.
La formación como respuesta al cambio
En Enseñarte Corrales entendemos la formación precisamente como una herramienta de adaptación.
Nuestro mercado laboral cambia.
Cambian las tecnologías.
Cambian los procesos.
Cambian las competencias que necesitan las empresas.
Por eso aprender no puede ser algo que hagamos únicamente una vez en nuestra vida.
La aparición de la inteligencia artificial es simplemente uno de los ejemplos más recientes.
Hoy hablamos de herramientas generativas y automatización.
Dentro de unos años hablaremos de tecnologías diferentes.
La competencia realmente importante será mantener nuestra capacidad para seguir aprendiendo.
La IA no elimina la necesidad de aprender: la aumenta
La inteligencia artificial puede facilitarnos muchas tareas.
Puede acelerar procesos.
Puede ayudarnos a encontrar información.
Puede automatizar parte de nuestro trabajo.
Pero también genera nuevas responsabilidades.
Necesitamos saber comprobar.
Interpretar.
Decidir.
Proteger información.
Comprender las herramientas.
Y utilizarlas de forma responsable.
Por eso el futuro del trabajo no dependerá exclusivamente de tener acceso a la mejor tecnología.
También dependerá de disponer de profesionales capaces de utilizarla con criterio.
Y ahí la formación vuelve a ocupar un lugar esencial.
La tecnología puede cambiar las herramientas con las que trabajamos.
La formación nos permite seguir avanzando con ellas.
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